Custodia Compartida

La custodia compartida ha ganado terreno significativamente en España, convirtiéndose en el modelo preferente desde el año 2013. Esta tendencia refleja un cambio significativo en la percepción social y judicial respecto a la crianza y el bienestar de los hijos tras una separación o divorcio.

Según datos recientes, el 45,5% de las custodias dictaminadas en procesos de familia ya son compartidas. Este aumento en la proporción de custodias compartidas señala un progresivo reconocimiento de la importancia de que ambos padres participen activamente en la vida de sus hijos.

La tendencia hacia la custodia compartida también está impulsada por estudios que sugieren que los niños que crecen con la influencia activa de ambos padres tienden a experimentar mejores resultados educativos, emocionales y sociales.

¿Qué es un la custodia compartida?

La custodia compartida se define como el modelo de cuidado en los procesos de familia donde ambos progenitores gestionan de manera conjunta la crianza y el bienestar de sus hijos menores de edad. Este arreglo permite que ambos padres participen activamente en la vida cotidiana de los niños, alternando períodos de tiempo en los que cada uno asume la responsabilidad principal. Este sistema es valorado por promover un equilibrio en la participación parental, reflejando un enfoque más moderno y justo hacia la responsabilidad compartida.

Importante es destacar que, en la custodia compartida, no es necesario que los tiempos de convivencia con cada progenitor sean exactamente iguales. Más bien, los períodos deben ser lo suficientemente similares para asegurar que ninguno de los padres tenga un predominio significativo sobre el otro. Esta aproximación evita que el arreglo se convierta en una custodia monoparental disfrazada, donde un padre tiene una presencia mucho más marcada que el otro en la vida de los hijos.

Tipos de custodia compartida

En el ámbito de los procesos de familia, se distinguen principalmente dos tipos de custodia: compartida y monoparental. La custodia monoparental, a su vez, puede ser ejercida exclusivamente por el padre o la madre. Cada tipo de custodia responde a diferentes arreglos legales y prácticos respecto al cuidado y la crianza de los hijos menores de edad tras una separación o divorcio.

En algunos casos, la gente se pregunta si existen varios tipos de custodia compartida, y la respuesta es no; puede surgir ambigüedad respecto al tipo de custodia realmente establecido. Esto ocurre, por ejemplo, en situaciones de custodia compartida donde existe una descompensación notable en los periodos de tiempo que los niños pasan con cada progenitor.

Aunque el ideal de la custodia compartida es que ambos padres participen de manera equitativa en la crianza, en la práctica, desequilibrios en los tiempos pueden llevar a cuestionar si realmente se trata de una custodia compartida o se está aproximando a una custodia monoparental.

Situación de custodia compartida en España

En España, la custodia compartida es considerada el modelo preferente en los procesos de familia, aunque su aplicación depende de ciertos criterios esenciales. Para que un juez decida otorgar la custodia compartida, primero debe evaluarse la idoneidad de ambos progenitores. Esto implica asegurar que cada padre o madre posee las condiciones adecuadas, tanto a nivel personal como en su entorno, para cuidar y proporcionar un desarrollo saludable y seguro para los hijos.

Además de la idoneidad de los progenitores, es fundamental que el análisis de cada caso particular demuestre que la custodia compartida beneficia directamente a los menores. Esto requiere una evaluación detallada del estilo de vida de los padres, su capacidad para cooperar y comunicarse sobre asuntos relacionados con los hijos, y cómo su relación y proximidad geográfica pueden impactar el bienestar diario de los niños.

familia hablando de custodia compartida

Requisitos de la custodia compartida

Para que se conceda la custodia compartida en España, es esencial que se cumplan varios requisitos fundamentales que aseguran el bienestar de los menores involucrados. Estos requisitos están diseñados para evaluar si ambos progenitores pueden proporcionar un entorno estable y colaborativo para sus hijos:

  1. Arraigo y adaptación de los menores: Es crucial que los niños estén bien adaptados a los cuidados de ambos progenitores y que se sientan seguros y estables bajo la tutela de cada uno. Esto implica que deben tener una relación sólida y positiva con ambos padres, que contribuya a su desarrollo emocional y psicológico.

  2. Cercanía de domicilios: Los hogares de los progenitores deben estar suficientemente cerca uno del otro para facilitar el traslado de los niños y asegurar que puedan mantener su rutina diaria con normalidad, incluyendo la asistencia a la escuela, actividades extracurriculares y la socialización con amigos, sin que esto suponga una carga excesiva.

  3. Disponibilidad horaria de los progenitores: Es importante que ambos padres tengan horarios que les permitan dedicar tiempo de calidad a sus hijos. Esto incluye estar disponibles para las necesidades diarias de los niños, así como para eventos especiales y situaciones imprevistas.

  4. Idoneidad de los progenitores: Se evalúa la capacidad de cada progenitor para proporcionar un entorno seguro y amoroso, incluyendo la habilidad para atender adecuadamente las necesidades físicas, emocionales y educativas de los menores.

  5. Coparentalidad efectiva: Se requiere que exista un mínimo de coparentalidad, lo cual significa que los progenitores deben ser capaces de coordinarse, comunicarse y actuar con cordialidad en asuntos relacionados con sus hijos. Una buena relación entre los padres es esencial para la implementación exitosa de la custodia compartida, pues facilita la toma de decisiones conjuntas y reduce el estrés emocional en los menores.

Estos criterios no solo buscan asegurar que la custodia compartida sea viable logísticamente, sino también que sirva al mejor interés de los niños, proporcionando un marco de estabilidad y apoyo continuo. La evaluación de estos requisitos por parte del sistema judicial garantiza que se tome la decisión más adecuada para los menores en el contexto de sus circunstancias familiares específicas.

¿Hasta qué edad es la custodia compartida?

La custodia compartida en España se extiende hasta que el hijo alcanza la mayoría de edad, es decir, los 18 años. Al cumplir esta edad, se considera que el joven ha adquirido la capacidad legal para tomar sus propias decisiones, incluyendo su residencia y el manejo de sus asuntos personales, por lo que los acuerdos de custodia ya no aplican de la misma manera que para un menor.

Además de alcanzar la mayoría de edad, existen situaciones donde la custodia compartida puede finalizar antes de este momento. Esto ocurre cuando se lleva a cabo un proceso de modificación de medidas, a través del cual uno de los progenitores, o ambos, solicitan un cambio en el tipo de custodia.

Este proceso puede ser iniciado por diversas razones, tales como cambios significativos en las circunstancias de vida de los progenitores o del menor, desacuerdos sustanciales sobre la crianza, o si se demuestra que el arreglo actual ya no beneficia al bienestar del menor.

¿En qué casos se deniega la custodia compartida?

Hay circunstancias específicas en las que la custodia compartida puede ser denegada por un tribunal, debido a que no se cumplen las condiciones necesarias para garantizar el bienestar del menor. Estas situaciones incluyen:

  1. Falta de arraigo o adaptación a uno de los progenitores: Si se evidencia que los niños no están adecuadamente arraigados o no se han adaptado a la vida con uno de los progenitores, lo cual podría afectar negativamente su estabilidad emocional y desarrollo.

  2. Domicilios muy distantes: Cuando los hogares de los progenitores están demasiado alejados uno del otro, lo que dificultaría la logística diaria y alteraría la rutina estable de los menores, incluyendo su asistencia escolar y actividades sociales.

  3. Disponibilidad limitada de los progenitores: Si uno de los progenitores, debido a su trabajo o por otros compromisos, no dispone del tiempo necesario para atender adecuadamente a los menores, no sería factible establecer una custodia compartida.

  4. Presencia de factores de riesgo: Cuando existen antecedentes o situaciones actuales de violencia, maltrato, abuso de sustancias o conductas similares en alguno de los progenitores, estos comportamientos son considerados como riesgos serios que desaconsejan la custodia compartida para proteger la seguridad y salud mental de los menores.

  5. Relación conflictiva entre los progenitores: Si la relación entre los progenitores es tan conflictiva que impide cualquier forma de entendimiento o cooperación en asuntos de corresponsabilidad parental, la custodia compartida podría resultar en más perjuicios que beneficios para los menores.

En todos estos casos, los tribunales buscan ante todo salvaguardar los intereses y el bienestar del menor. La decisión de conceder o denegar la custodia compartida se basa en un análisis detallado de todas las circunstancias pertinentes, siempre con el objetivo de ofrecer a los niños un entorno de vida que promueva su salud y felicidad.

Preguntas frecuentes sobre custodia compartida

Cuando se trata de custodia compartida, hay una serie de preguntas frecuentes que suelen surgir entre los padres que están considerando esta opción o que están involucrados en un proceso legal.

Cuando la madre no quiere establecer una custodia compartida el otro progenitor si quiere solicitarla tendrá que hacerlo por juicio contencioso.

Los motivos para retirar la custodia compartida a un padre son dos:

  • Que se pueda argumentar y acreditar que el padre no está capacitado para el cuidado de los hijos.
  • Que la custodia compartida no esté siendo beneficiosa y suficiente garantista del bienestar de los hijos.

El cálculo de la pensión de alimentos para los hijos se basa en una evaluación equilibrada que considera varios factores cruciales para determinar la cantidad adecuada que cada progenitor debe aportar. Estos son los elementos esenciales que se toman en cuenta:

  1. Las necesidades de los hijos: Este factor incluye todos los gastos relacionados con el bienestar y desarrollo del menor, como alimentación, educación, salud, vestimenta, actividades extraescolares, y otros gastos esenciales. Es fundamental evaluar de manera precisa cuáles son estas necesidades para asegurar que se cubran adecuadamente.

  2. Los ingresos y gastos de un progenitor: Se analizan los ingresos netos del progenitor, es decir, lo que realmente recibe después de impuestos y otras deducciones obligatorias. Además, se consideran los gastos personales necesarios para mantener un nivel de vida razonable. Esto ayuda a determinar cuánto puede contribuir financieramente sin comprometer su propia estabilidad económica.

  3. Los ingresos y gastos del otro progenitor: De igual forma, se examinan los ingresos y gastos del otro progenitor bajo los mismos criterios. Esto incluye ingresos por trabajo, posibles rentas, y cualquier otro tipo de ingreso disponible, junto con sus gastos personales.

El objetivo de este análisis es establecer un equilibrio justo y proporcionado entre lo que cada progenitor puede aportar y lo que los hijos necesitan. La pensión de alimentos en una custodia compartida no necesariamente implica que ambos progenitores pagarán la misma cantidad, sino que cada uno contribuirá de acuerdo a sus capacidades económicas y las necesidades de los hijos.

Las ayudas en favor de madres y padres con custodia compartida son menores a las que se otorgan a progenitores que tienen custodia monoparental paterna o materna. De cara a la tributación con la declaración de la renta se podrá desgravar por parte de cada uno la mitad en la casilla de hijo a cargo.

Una madre o padre puede tener atribuida la custodia compartida de los hijos comunes sin tener ingresos. No tener ingresos no es un impedimento que impida poder tener la custodia de los niños.

Es un miedo recurrente en progenitores que se enfrentan a una separación o divorcio y que piensan que, si el Juzgado no ve que tienen ingresos, será un motivo para no concederles la custodia. 

Un progenitor que no trabaja tiene tiempo y disponibilidad que también es muy importante. Además, en caso de que no tenga ingresos, hay que valorar la procedencia, o no, de una pensión compensatoria en favor del cónyuge que no tiene trabajo o una pensión de alimentos de los hijos a cargo del otro progenitor para compensar la situación y que los hijos tengan un mínimo de calidad de vida en los periodos en los que están con cada progenitor.

Los perros en una custodia compartida suelen regularse en consonancia con los periodos en los que cada progenitor está con los hijos comunes. Incluso, en los casos en los que no existen hijos comunes, lo perros y gatos son un miembro más de la familia y si ambos cónyuges acreditan que tienen arraigo previo y la posibilidad de atenerlos después de la separación, la preferencia es la de otorgar una tenencia y custodia compartida al igual que determinación de obligaciones económicas para sus gastos de alimentación y extras y veterinarios.

Los periodos vacacionales de Semana Santa, verano y Navidad con la custodia compartida suelen establecerse por mitades en periodos alternos:

  • La Semana Santa se suele establecer por mitades separando cada periodo el miércoles santo; o también por Semanas Santas alternas en años pares e impares en favor de cada progenitor.
  • En verano se puede computar los meses naturales de julio y agosto o ampliar con los días no lectivos siguientes al fin de curso de junio o previos al nuevo curso de septiembre. El sistema más utilizado es el de quincenas alternas en favor de cada uno de los progenitores.
  • En el periodo vacacional de Navidad se suele partir en dos periodos con intercambio el día 30 de diciembre de manera que con un progenitor se pueda celebrar Nochebuena y Navidad y con otro nochevieja y año nuevo. El día de Reyes en muchos casos se suele compartir, especialmente mientras que los hijos son pequeños.

La custodia compartida es aplicable a separaciones de parejas que no están casadas, pero tienen hijos comunes menores de edad. En procesos de guarda y custodia de hijos nacidos de parejas que no están casadas y en divorcios y separaciones matrimoniales con hijos, se aplica la custodia compartida como sistema preferente de regulación paternofilial.

Con un sistema de custodia compartida ninguno de los progenitores debería de marcharse a residir a otra ciudad, salvo que la ciudad a la que quiera marcharse esté tan cerca que permita seguir ejerciendo los periodos de visita de manera normalizada.

No existe unos kilómetros concretos, pues se deben de aplicar el sentido común. En caso de que no se pongan de acuerdo y exista un cambio de domicilio la cuestión se resuelve en un proceso de modificación de medidas.

En casos de que exista una custodia compartida y uno de los progenitores se traslade a otra ciudad, es un motivo para que en un proceso de modificación de medidas pueda perder la custodia si se valora que la lejanía del nuevo domicilio impide el ejercicio de los cuidados. No se tiene tanto en cuenta la lejanía de domicilios entre progenitores, sino al centro escolar.

Si usted tiene la custodia compartida no se trata de familia monoparental.

La custodia monoparental es aquella en la que uno de los progenitores tiene atribuida la custodia, pudiendo ser paterna o materna. Son tipos de custodias diferentes que supone que la regulación aplicable también sea diferente.

En el sistema de custodia compartida ninguno de los progenitores tiene una preferencia en la atribución del domicilio, salvo que sea de propiedad de uno de los progenitores o que uno tenga una situación mucho peor a la del otro.

Se puede establecer una regulación de “casa nido” en la que cada uno de los progenitores va entrando y saliendo en la vivienda familiar en los momentos en los que le corresponde estar al cuidado de los hijos, pero es un sistema que puede generar graves fricciones.

El sistema de casa nido de custodia compartida para que los hijos estén permanentemente en la casa y los padres estén en los periodos alternos de custodia establecida cada vez es menos recomendado por los Juzgados en España pues puede constituir un foco de conflictos.

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