Matrimonio roto con hijos

En un matrimonio roto con hijos no encontrará un «buen momento» para el divorcio, de manera que deberá de decidir si trata de reconstruir su matrimonio, lo mantiene disfuncionalmente o tramita en el divorcio.

De entre todas las opciones, sólo usted sabrá qué opción es la correcta en su caso concreto. Desde luego que si su matrimonio está roto, a pesar de tener hijos, lo más prudente y razonable es tramitar un divorcio a tiempo de que la relación se degrade en mayor medida.

Cómo convivir en un matrimonio roto

Una convivencia dentro de un matrimonio roto es insano, habida cuenta de que se presupone una relación de efectividad que es inexistente. Puede existir respeto y que la convivencia sea razonable, pero es antinatural que un matrimonio roto siga conviviendo.

En ocasiones por necesidades familiares un matrimonio que está fracturado continua compartiendo su vida, cada caso será diferente, pero lo razonable es que se pueda adecuar la relación matrimonial al desarrollo familiar y sentimental.

Si un matrimonio está roto, lo más saludable es que adapte dicha ruptura a la vida de ambos esposos y los demás miembros de la familia, pues de no ser así, se crea una situación antinatural en la que  las personas no tienen la vida que quieren o querrían y esa frustración puede ser un foco de tensión y conflictos.

Infelicidad en el matrimonio

No divorciarse por los hijos

Los hijos no necesitan que sus padres estén juntos, lo único que necesitan es que les quieran y cuiden adecuadamente con independencia de que estén juntos o separados.

Un divorcio con hijos no es un problema pues la regulación puede preservar adecuadamente los derechos y garantías de los niños. El gran problema puede venir por necesitar divorciarse y no tomar la decisión por la idea de que ello sería malo para los niños.

Si existe una mala convivencia familiar, se debe de tratar evitar que los niños se críen y eduquen en ese contexto y dar ese ejemplo a los menores.

Debemos de diferenciar entre el amor de pareja y el amor de padres e hijos.

Cuando una pareja deja de quererse, por el motivo que sea, lo que no pueden hacer es separarse de la pareja, pero también de los niños.

Hay que diferenciar dicha situación, si se acaba el amor entre los padres, se debe de salvaguardar el amor por los hijos que es compatible y prioritario tanto en familias que están juntas como otras que están divorciadas.

Cómo salvar un matrimonio con hijos

Un matrimonio no es un paciente que se pueda enfocar desde un punto de vista médico, pero a pesar de ello, todos sabemos qué tenemos que hacer para reforzar nuestro matrimonio pues conocemos cuales son las debilidades y motivos de fricción que han provocado la inestabilidad de pareja.

Se debe de restar peso a la relación y reforzar los pilares.

Reducir enfrentamientos, vínculos innecesario y conversaciones que no llevan a ningún sitio, para centrarse en reforzar la base de la relación, para que una vez tenga un refuerzo estructural, este preparada para soportar las dificultades y retos matrimoniales.

Para dejar a su esposa o esposo sin afectar a los hijos, lo que deberá de hacer es separar la cuestión de pareja de la relación con los hijos.

Una cosa será la relación de los padres que deberán de tomar decisiones en su relación, pero por corresponsabilidad deberán de mantener las atenciones de los hijos con independencia de que dejen o mantengan la relación.

Matrimonio roto con hijos
Matrimonio roto con hijos
Un buen despacho de abogados puede ayudarle a resolver sus dudas jurídicas. Pero las dudas personales y en el ámbito psicológico, lo correcto es resolverlas con el profesional y ayuda especializada.

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