Secuelas de un mal divorcio

Secuelas de un mal divorcio:

Un mal divorcio puede crear secuelas irreparables para todos los miembros de la familia, tanto los cónyuges como los hijos comunes.

En ocasiones personas divorciadas llegan a pensar que su situación posterior al divorcio está provocada por el propio divorcio pero incluso en algunos casos es la consecuencia directa de un mal matrimonio.

En ocasiones algunos matrimonios en fase de divorcio pretenden que con la separación se superen todos sus problemas.

Por ejemplo hay matrimonios que cuentan con una mala situación económica estando juntos y que después del divorcio se ven en una situación aún más precaria. Es preciso entender que un divorcio a corto plazo puede suponer un empobrecimiento de la calidad de vida de ambos cónyuges. Es sencillo, en ocasiones es complicado llegar a fin de mes juntos, separados tendrán que hacer frente a más gastos (principalmente por el hecho de tener que costear dos viviendas) con los mismos recursos, pero separados.

A pesar de ello las secuelas de un divorcio pueden ser de todo tipo y unas de las más graves son las emocionales y psicológicas.

Secuelas de un mal divorcio
Secuelas del divorcio

Secuelas emocionales y psicológicas de un mal divorcio:

En un mal matrimonio se hace necesario en buen divorcio, amistoso. Las secuelas emocionales y psicológicas de un mal divorcio pueden afectar a todos los miembros de la familia.

Para el caso de que en una pareja con desavenencias se produzca una separación traumática con un proceso de divorcio contencioso puede ser que uno o ambos cónyuges sientan una sensación de fracaso, pues no sólo terminó su matrimonio sino que además termino de una manera innecesariamente desagradable.

Un matrimonio puede separarse, pero no necesariamente enfrentarse, romperse y atacarse mutuamente.

El terreno emocional debe de superarse desde el trabajo personal que debe de realizar desde dentro cada persona, pero no de ser suficiente hay que buscar ayuda en profesionales.

Parece que el psicólogo es un profesional al que acuden personas desequilibradas, pero realmente todos deberíamos ir al psicólogo.

En una fase de cambio tan importante como es el divorcio o separación, más aún será recomendable acudir al psicólogo para que nos ayude a enfocar adecuadamente el cambio de vida que supone la ruptura matrimonial.

Las secuelas del divorcio suelen ser difíciles de detectar y muchas de ellas van percibiéndose con el paso del tiempo.

Por eso es tan importante intentar tramitar un divorcio sano y saludable para prevenir secuelas psicológicas y emocionales que un muchos casos nos pueden hacer tomar malas decisiones o incluso somatizarse.

Secuelas de un mal divorcio
Secuelas en los hijos de un mal divorcio

Secuelas en los hijos del mal divorcio de sus padres:

Algunos matrimonios separados con niños piensan que sus hijos tienen problemas y las secuelas aumentan con el divorcio, siendo recurrente achacar la culpa o responsabilidad al otro progenitor.

En cambio, muchos malos divorcios vienen precedidos de un mal desarrollo familiar que unido a la separación mal gestionada puede dar lugar a traumas, trastornos y secuelas irreparables en los hijos comunes.

Los hijos tienen derecho a la infancia y a no recibir influencias ni condicionamientos de alienación de sus progenitores.

Nunca está justificado meter a los niños en los problemas de los adultos, pero por desgracia es frecuente que directa o indirectamente en muchos procesos de separación y divorcio los padres y madres utilizan con o sin intención a sus hijos para lograr sus propios intereses y en ocasiones simplemente los utilizan de manera atroz para causar daño al otro progenitor.

Las secuelas que puede provocar un mal divorcio en los hijos pueden ser gravísimas e impedir el correcto y natural desarrollo de los menores.

Existen niños que acaban con malas compañías o con malos hábitos, con fracaso y absentismo escolar, con problemas graves de comportamiento e incluso algunos que acaban convirtiéndose en delincuentes.

¿Tiene algo que ver aquello que han visto en casa?

¿Condiciona el mal divorcio de sus padres?

Las secuelas mas graves las crean malos ejemplos de los padre tanto cuando tienen comportamientos familiares inadecuados que los hijos tienden a imitar.

En un mal ejemplo la agresión sentimental, aguantar un sometimiento injusto dentro del matrimonio o gestionar un mal divorcio en el que la actitud no es la deseable sino un verdadera lección de lo que no hay que hacer en la vida.

Para evitar las secuelas familiares del divorcio o al menos minimizarlas en todo lo posible, es tan sencillo como mediar y buscar un abogado especializado acuerdos de familia.

 

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